
Ella se sintió poca cosa en el momento en que su mamá la golpeó por las pocas monedas que había logrado ganar limpiando los parabrisas; todo ese esfuerzo fué en vano, el no comprar el activo y satisfacer la necesidad de su cuerpo, no fué reconocido; volteó la vista hacia el oscuro rincón de la casucha, ese oscuro rincón que tanto escalofrío le provoca; ahí, escondido entre las sombras de la noche, como si fuera un lobo cazando; estaba su padrastro, esperando a esa presa que no sabe que dentro de poco va a ser devorada; esa presa con mirada inocente, con los ojos tan inocentes como los de un conejo; pero corrompidos por el alcohol y por el activo; por el ir y venir de los autos, de la ciudad, de la gente en su pecera con patas de hule, como les dice Esmeralda; de esas caras largas que le dicen "NO" con solo mirarla; de la gente gris que dice que lo tiene todo, eso dicen ellos; pero les falta lo más importante, un par de buenos tesoros; la amistad de "el burro" y la compañia de todos los de la palomilla; ah! el burro ese señor tan buena onda, tan gentil, tan padre, que la neta, Esme quisiera que fuera su padre; pero no, eso no puede ser, ni soñando; los cuicos le han dicho que se ande con mucho cuidado por que la Esmeraldita, es "La Esmeraldita" y que con ella ni se juega. Con el burro ya había hecho planes; "el día menos pensado burro, me lanzo para el defe!! me acompañas burro??" le decía Esmeralda con esos dos ojos tan grandes y tan hermosos; el burro los recuerda en el momento de declarar; que sus planes de irse a la capital estaban tan cercanos, por que casi tenían el dinero "pa los boletos del camión" pero esa noche Esmeraldita ya no llegó!. Algo pasó!, no se sabe, solo ella lo puede saber; solo ella lo puede recordar; como esas manos callozas la fueron acariciando con lujuria por debajo de la pequeña falda de una niña de once años; solo ella cerró los ojos para no ver la cara de palcer libidinoso de la persona que poco a poco la iba mancillando; que por segunda ocasión quería aprovecharse de ella; se sentía sucia, utilizada, solo para un poco de placer; Esmeraldita no entiende, abre los ojos como platos en el momento que la humanida de el canalla la penetra, la llena; al principio siente asco, quiere vomitar, pero se acuerda que solo ha comido unos pocos mendrugos de pan, despues siente que no se vale, que ella no puede estar ahí, quiere evadirse, olvidar el momento, y deja que su cuerpo se afloje, poco a poco, piensa que así ya no la va lastimar; el vil ve como poco a poco se va languideciendo el cuerpo de la chiquita, le quita las manos de la boca para poder ver su rostro completo y que nunca se le olvide la expresión de la niña; y de pronto Esmeraldita ve la oportunidad de salir;de escabullirse, de salir corriendo y de lo profundo de su garganta sale un grito tan desgarrador como suplicante de auxilio!; el le tapa la boca de nueva cuenta aprieta, la niña lucha por zafarse, para poder tomar de nueva cuenta aire y volver a gritar, de pedir ayuda, de avisar de que la están violando de nueva cuenta... pero como las dos veces anteriores, la autoridad brilla por su ausencia, no pasa nada, al obscuridad se vuelve testigo mudo de que le están robando la vida y poco a poco el aire a una niña de once años; que a decir verdad sus ojos inocentes se van apagando al mismo tiempo que las risas de niña ya no se escuchan más; aprovechando todo mundo está durmiendo, el canalla aprovecha y la mete en una bolsa para basura, donde la pobre Esmeraldita nunca debía truncar sus sueños; donde realmente debería estar el; pero el destino es cruel; aún para una niña de once años; que su pecado fué nacer en el lugar equivocado, con los sueños equivocados.

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